It never really ends
Viernes, 10 de Julio de 2009 a las 2:25 amMe llegaba el aviso de un desolado amigo a través del correo interno de MySpace y aun me cuesta asimilarlo. El pasado miércoles 8 fallecía en Sarasota, Florida, de una insuficiencia hepática John Patrick Jr. McDonald, más conocido como Midnight, a la prematura edad de 47 años.
Nadie pudo ignorarlos cuando, a mediados de los ochenta, Crimson Glory irrumpían en la escena mundial del Heavy Metal con su parafernalia de cuero negro, máscaras de plata, un sonido increíblemente afilado y una voz tremendamente personal, atacando unas letras de una muy inusual calidad para lo que era habitual en la época, donde lo “molón” eran “las titis, el bourbon, el ou jeah! y las motos de brillantes cromados”.
Aquél hombre que se ocultaba tras una máscara de plata y una copiosa melenona ochentera y se hacía llamar medianoche, era, con su personalidad tan introvertida como estrafalaria, el eje magnético de un grupo que se convirtió en la banda de culto por antonomasia del metal progresivo norteamericano de los 80/90. Queensrÿche se llevó la gloria, sí, pero siempre tuve la impresión de que Crimson Glory influenciaron en igual medida a toda una generación de nuevos músicos, a pesar de su indudable inferioridad a nivel comercial.
“Transcendence” es, desde mi punto de vista, uno de los cinco mejores discos que se han editado, un disco atemporal, que dió vueltas y vueltas en mi viejo Walkman durante horas cada día. Durante varios años no hubo un solo día que no lo escuchara al menos un par de veces y aun hoy se me antoja fresco y puedo emepetrearlo durante horas.
El primer disco, autotitulado, era también soberbio, y ambos constituyen una sola pieza angular que todo aquel que se vanaglorie de metalero debe al menos haber escuchado.
Cierto es que el listón cayó a tierra con “Strange and beautiful”, aunque también tenía su encanto, y la banda acabó disolviéndose hasta que, años más tarde y con otro vocalista volvieran por sus fueros con “Astronomica”
Midnight, por su parte, editó en solitario un par de discos y un mini-LP de carácter intimista y mayormente acústicos, que solo gustaron a un puñado de seguidores acérrimos y muchos vieron la luz cuando finalmente se anunció su regreso a Crimson Glory, aunque tristemente la aventura no fructificó en disco, ya que al poco tiempo salió nuevamente del grupo a causa de una crisis personal y mental del cantante, cuyo estado deteriorado comenzaba a ser visible en los vídeos de la preproducción de su último trabajo.
Olvidado por los flashes y la farándula, murió sin embargo rodeado de amigos y familia, respetado y admirado como persona y artista incluso en sus momentos más bajos por todos aquellos con los que colaboró a nivel creativo y personal.
Como (pretendido) músico, la influencia de Midnight me ha marcado profundamente y como fan, ha sido la banda sonora de los momentos más cruciales de mi vida. No puedo evitar una cierta sensación de vacío al saber que ya nunca volverá a Crimson Glory. Por eso este humilde artículo donde rendirle homenaje y agradecerle tantas horas de disfrute musical.
En cierta manera hacer música es una pequeña búsqueda de inmortalidad, de hacer que cuando ya no estemos alguien escuche ese disco y le transmitas sentimientos. Alguien que transmite de ese modo no puede haber desaparecido, por eso cuando muere el hombre nace la leyenda.
El propio Midnight lo sintetizaba mejor que yo:
“In death I live again
Fear not the reaper’s blade
It does not mean the end
It never really ends”


