El replicante

Robótica y tecnología

Robot BB8

Seguro que ya tienes en el calendario la fecha marcada: 18 de diciembre de 2015, el estreno de la nueva y esperada película de Star Wars: Episodio VII – The Force Awakens (El despertar de la fuerza). En ese momento se despertará tu Jedi interior y podrás dar rienda suelta a la emoción que lleva reprimida mucho, mucho tiempo.

Pero no tienes que esperar a ver la película para sacar tu lado oscuro de la fuerza, desde ya puedes interactuar con el protagonista absoluto de la saga ¿quién es?

Robot BB8

Se trata de un pequeño droide adorable, pero no es R2-D2, es el nuevo fichaje de la galaxia y se llama BB-8. Y lo mejor de todo es que podemos comprar el robot BB8.

Lo descubrimos en la presentación hace ya unos meses, y desde entonces no hemos podido olvidarnos de él.

Es cierto que los trailers de las películas tienen el propósito, además de picarnos el gusanillo, de generar publicidad de la peli, pero sobre todo éste ha generado una demanda desmesurada de merchandising y, en especial de este pequeño droide que sólo aparece unos segundos en la pantalla.

Tal es el caso, que la empresa creadora de esferas robóticas Sphero, le echo el ojo al asunto y ha puesto a nuestra disposición una copia del encantador androide.

Esta colaboración de Sphero con Disney (recordemos que Disney compro Lucasfilm) empezó el verano pasado, cuando se unió al programa Disney Accelerator, y además, uno de los mentores de Sphero es el CEO de Disney, Bob Iger.

Por lo tanto, no nos coge de sorpresa que el cuerpo del BB8 sea muy parecido al producto insignia de Sphero, la esfera inteligente, con una mano de pintura y la adición de una cabeza.

La pieza más enigmática es, precisamente, la cabeza, que se mantiene adherida al cuerpo magnéticamente aunque éste se mueva. Es una adición clave y que, al igual que el modelo de la película, confiere al BB-8 su personalidad.

El robot fue lanzado la semana pasada en el “Friday Force” y tiene un precio de 150$ y en nuestro país será de 150€ ­­­­­­­­­­­aproximadamente. Quizás puedas pensar que es un poco caro para un juguete, pero hay que pensar en él más bien como en un androide espacial y no como en un juguete para niños. No es un trozo de plástico que dura 2 años y después se tira a la basura, es más bien un producto tecnológico de calidad y diseño, además de una pieza de culto para los fans de la saga.

La réplica va a ser casi idéntico al original, pero en un tamaño más reducido (su tamaño original sería un pelín grande para tener rodando en casa). BB-8 cuenta con movimientos auténticos e iguales a su homónimo en la película, aunque la versión cinematográfica no es más que una marioneta robótica.

Al igual que con los últimos productos de Sphero, el smartphone o la tableta son esenciales para la interacción con el robot: todas las interfaces y todos los efectos de sonido se retransmiten a través de un dispositivo iOS o Android.

Mediante estos dispositivos podemos conducir a nuestro robot y dirigirle por donde más nos place. La conducción al principio puede ser algo difícil de realizar ya que la velocidad del robot es considerable, pero una vez que practicamos y lo rodamos un poco, el sistema es bastante sencillo.

También está indicado para que lo manejen los niños mayores de 8 años, así que no tiene que ser muy complicado.
La aplicación es muy fácil e intuitiva, incluyendo varios modos en los que configurar nuestro robot, pero lo más sorprendente es que BB-8 nos puede trasmitir sus “emociones”, como asintiendo cuando quiere decir sí, girando su cabeza cuando nos quiere decir que no y unos silvidos de alegría o miedo, dependiendo de la situación.

Luego está el modo patrulla, en el que el BB-8 se paseará por la habitación sin nuestra dirección, a su bola (nunca mejor dicho). Al no disponer de sensores, se moverá alrededor hasta que se tope con una pared o un mueble, y luego se dirigirá hacia otra dirección hasta que suceda lo mismo.

No es recomendable dejarlo en mesas, repisas, pisos superiores u otras superficies en alto ya que se puede caer y golpear (recordemos que la fabricación es robusta, pero no es infinita).

Tenemos la opción de grabar mensajes holográficos con nuestro BB-8, pero en realidad sólo se pueden visualizar en nuestro smartphone mediante la realidad aumentada. La opción está bien porque es la novedad, pero me temo que no lo llegaremos a usar mucho una vez hecha la gracia.

Se trata, en definitiva, de un producto de primera calidad, impregnado de detalles, desde su embalaje hasta su base de carga y su aplicación, que hace que experimentemos algo especial nada más sacarlo de la caja. Sólo pregúntate ¿estas dispuesto a gastarte 150€ en este robot?