El replicante

Robótica y tecnología

¿Qué profesiones están a salvo de los robots?

En pleno 2016 la robótica es una realidad que nos acompaña en nuestro día a día. Tesla ya presentó su sistema de piloto automática, y los drones y ciertos robots tipo BB 8 son los regalos estrella de las navidades.

Los robots son algo tan normal, que los modelos destinados a educar a los niños y darles las primeras nociones de programación ya no llaman la atención de los niños de la casa. No les sorprenden, son algo normal. Quienes se quedan asombrados con lo que estos juguetes son los padres, que ven en perspectiva lo mucho que se avanza en estas tecnologías.

¿Qué profesiones están a salvo de los robots?

No son pocos los que se preguntan qué empleos serán capaces de sobrevivir a la llegada de los robots. No es un tema sencillo. Toda predicción que hagamos sobre el futuro se equivocará, al menos en parte. Pese a ello varias publicaciones han preguntado a los expertos su opinión sobre cómo afectará la llegada de la nueva robótica al empleo.

Para un robot es muy complicado tener el nivel de improvisación que se necesita por ejemplo para arreglar una fuga de agua, una rotura de tuberías o similar. Lo consultamos con una empresa que acumula décadas de experiencia haciendo estos servicios en Madrid. Decidimos preguntar a su propietario hasta qué punto cree que un robot sería capaz de ayudar en este sector.

El dueño nos reconoció que utilizan varias tecnologías punteras en su día a día. Por una parte, tienen sistemas con cámaras que meten dentro de las tuberías para revisar su interior y detectar cualquier fuga o problema. Otro equipamiento son los sensores. Estos se usan para localizar el punto concreto del problema. Meten una cápsula con un sensor resistente al agua dentro del sistema. Luego, la cápsula circula libremente hasta topar con el tapón, donde queda detenida. Un monitor indica al operario dónde está detenida, y así el fontanero sabe la ubicación del problema. El margen de error es de apenas unos centímetros.

Sin embargo, aunque son ayudas indispensables en su día a día, consideran complicado que este tipo de tareas se puedan automatizar. Aunque en teoría son prometedores, a día de hoy no son efectivos en situaciones reales.

Lo mismo ocurre con el sector de la electricidad. Ningún robot es (a día de hoy) igual de efectivo que un humano para llevar a buen término las reparaciones más habituales.

Pero el futuro tiene otro as en la manga: los materiales auto-reparadores. Tal vez la convergencia de los materiales auto-reparadores y la nanotecnología tengan la respuesta para aliviar las tareas de reparación y mantenimiento de servicios como la fontanería o las instalaciones eléctricas.

Me temo que tendremos que esperar unas décadas para ver cómo evolucionan estas tecnologías.

A priori los empleos más susceptibles de desaparecer son aquellos en que la intervención humana es muy repetitiva, como la industria. Aquí no hay nada nuevo, las fábricas llevan décadas utilizando robots en tareas de manufactura. Un robot es más veloz y preciso que el humano. Conforme se desarrolla la tecnología, menos personal humano es necesario en nuestras fábricas. Malo para los índices de empleo y para quienes pierdan su salario, aunque en realidad todos soñábamos con un futuro donde las máquinas se encarguen del trabajo pesado.

El mismo destino parece esperar a todos los empleos relacionados con analizar datos. Seguros, banca, inversiones… estos sectores emplean a miles de personas para evaluar y sacar conclusiones de datos. Aquí los sistemas de inteligencia artificial están dejando sin espacio el trabajo humano. Un algoritmo evalúa y extrae información relevante de millones de datos con un rendimiento incomparable al de una persona. Aunque este tipo de algoritmos son cada día más frecuentes, el siguiente paso son los sistemas con IA. Sistemas que no necesitan ser programados al detalle, sino que son capaces de aprender y auto ajustarse para mejorar. Sé que suena a ciencia ficción, pero es real.

Con este panorama muchas profesiones que ahora se consideran “seguras” y hasta de prestigio apuntan a desaparecer. Los trabajos manuales sin embargo parecen estar más a salvo. Difícilmente se reemplaza a un humano cuando necesitamos un fontanero, o un electricista. Sobretodo si hablamos de hacer reparaciones.