El replicante

Robótica y tecnología

El robot Cozmo

Los seres humanos tenemos una relación de amor-odio con los robots. Estamos fascinados ante la posibilidad de fabricar máquinas inteligentes, a la vez que tememos la amenaza que representan, y que hemos visto en tantas películas americanas.

A corto plazo, se supone que representan una amenaza para nuestro sustento, pues van a sustituir a buena parte de los trabajadores humanos, mientras que el desarrollo de la inteligencia artificial pondrá a las máquinas detrás de cada mostrador de comida rápida, caja de supermercado, peaje, etc.

El robot Cozmo

Y luego está Cozmo. El robot que cabe en la palma de la mano de la compañía Anki. Un juguete inofensivo que refuta toda idea de que los robots representan una amenaza para el ser humano.

El robot cuesta 180 dólares y ya se vende en Estados Unidos desde octubre.
Cuenta con inteligencia artificial y el resultado es más parecido a una mascota inteligente, similar al BB8 de Sphero, que a un asistente personal.

La empresa no trata de vendernos un robot del futuro, como tantas otras empresas de tecnología, simplemente nos quiere ofrecer una alternativa. La inteligencia artificial promete cambiar nuestras vidas de manera drástica, y con Cozmo, Anki quiere mostrarnos que la inteligencia artificial puede ser una fuente de alegría y diversión, para que podamos estrechar nuestra relación con la tecnología y la robótica.

Poder tener un Cozmo es una experiencia increíble, pues vas descubriendo todas las peculiaridades del robot, y cómo va relacionádose con todo lo que le rodea.

Se supone que Cozmo es una manera de que niños y adolescentes empiecen a tomar contacto con los robots y la robótica, y creo que la idea es muy buena.

A diferencia de sus predecesores menos sofisticados, Cozmo tiene un avanzado software que apoya su inteligencia. Anki ha programado el robot de manera que pueda reaccionar a las situaciones como un ser humano, con una amplia gama de emociones: felicidad, tranquilidad, tristeza, frustración, etc.

Si lo coges, los ojos cuadrados de Cozmo cambiarán a una fina línea para mostrar que está enfadado, y sus brazos subirán y bajarán en señal de descontento. A la hora de jugar, sus ojos se convertirán en una U invertida para mostrar su alegría. Y cuando pierde jugando, se enfada y golpea la mesa. Es muy expresivo a pesar de que sólo tiene dos ojos.

Está programado con decenas de personalidades llenas de matices para hacer parecer que el Cozmo está más vivo que nunca, y las nuevas que van surgiendo casualmente es uno de los aspectos más interesantes del robot.

Para crear todos estos perfiles de personalidad, Anki pidió la ayuda del ex animador de Pixar, Carlos Baena, quien ha conferido a Cozmo la sensación de ser un personaje de una película de animación, muy parecido a Wall-E.

Pero además de muecas, el robot también emite una amplia gama de sonidos emotivos para que sepas que está presente.

Para crear una sensación de que está vivo, en vez de que es una máquina, Cozmo emplea el reconocimiento facial para recordar caras y nombres. Por lo que nos reconoce cuando nos ve.

Funciona con una aplicación para iOS o Android y podemos interactuar con el mediante tres cubos con los que podemos jugar a varios juegos con él. Uno de ellos es darle al cubo antes que Cozmo.

Todos los juegos están coordinados a través de la aplicación móvil, que utiliza un sistema de gamificación para poder desbloquear más habilidades de Cozmo completando una de las tres metas diarias.

Una de las características más divertidas es poder ver desde la aplicación, a través de la cámara del robot. Ver lo que ve él.

En general, la única pega que le podemos poner actualmente al robot, es que es sólo un juguete para niños y adolescentes. Esto es un problema, porque toda la tecnología que Anki ha desarrollado (reconocimiento facial, una gran variedad de emociones, etc.) se pierde, o no es valorada por su público potencial.

Los adultos también pueden encontrar a Cozmo fascinante, lo suficientemente bueno para pagar su precio, pero seguramente se sientan frustrados por las limitaciones iniciales del robot. Caminar entre esa línea, entre atraer a los niños a los que les gusten las películas de Pixar, e impresionar a los fans de los robots más mayores, es todo un reto.

Hay otras desventajas que se hacen patentes. Aunque el robot se controla mediante una aplicación móvil relativamente simple, los niños más pequeños necesitarán la ayuda de sus padres para conseguir configurar a Cozmo.

Hay que activarlo a través de una conexión Wi-Fi especial, y conseguir que se despierte a veces puede ser difícil, a menos que Cozmo esté cargándose en su base de carga cuando no está en uso. Por cierto, apenas tarda 10 minutos en cargarse.

El estar atado a una red Wi-Fi probablemente frustre a los niños que quieran salir a jugar con Cozmo a la calle, o que simplemente quieran estar menos dependientes de un smartphone.

No se puede negar que el robot tienen mucho potencial. Anki ha dejado el software abierto para que lo podamos programar en casa con otras funciones que queramos. Y nos han prometido nuevas actualizaciones para que Cozmo pueda más tareas. Además, su inteligencia artificial hace que aprenda, y cada vez reaccione de una forma diferente.

Por ahora, es sobre todo un llamativo juguete diseñado para los niños, aunque muchos fanáticos de la robótica y programadores querrán uno para su oficina. Pero puede que llegue a ser lo suficientemente bueno como para que todos lo amen.

Anki quiere que empiece a gustarnos la robótica y la inteligencia artificial, y lo ha envuelto en un diseño amigable para los más pequeños de la casa. No es un robot humanoide sofisticado que te va a ayudar en las tareas de la casa, o un asistente capaz de organizar toda tu vida, pero tiene algo que nos gusta y nos cae simpático.

Si quieres saber más acerca de sus funciones y sus características, en la web oficial tienes toda la información.