Carmat ha creado el corazón artificial que reemplazará al humano

Carmat, el diseñador y desarrollador del corazón artificial completo más avanzado del mundo, creado para ofrecer una alternativa a las personas que sufren de insuficiencia cardíaca biventricular terminal, anuncia que la primera implantación internacional de su corazón artificial bioprotésico se ha realizado en el Centro Nacional de Investigación en Cirugía Cardíaca (Astana), Kazajistán.

Esta implantación dentro del ensayo PIVOTAL, realizado por el equipo dirigido por el Dr. Yuriy Pya, cirujano cardíaco y Presidente del centro, se ha realizado sin problemas.

La estrategia consiste en realizar el ensayo PIVOTAL simultáneamente en varios centros médicos, cada uno de los cuales realizará varias implantaciones, con el fin de aumentar la curva de experiencia de los equipos médicos, minimizar los riesgos y cumplir con la ambiciosa hoja de ruta de la empresa.

El objetivo de este estudio, en el que participarían una veintena de pacientes con insuficiencia cardíaca biventricular terminal, es evaluar la seguridad y el rendimiento del sistema.

El corazón de Carmat ofrece una solución factible para la insuficiencia cardíaca, que es una enfermedad caracterizada por el hecho de que el corazón ya no puede llevar a cabo su función de bombeo de sangre a todas las células del cuerpo.

El corazón artificial está fabricado con materiales biocompatibles, y es impulsado por una fuente de alimentación portátil que le indica al paciente cuándo debe regresar a casa para recargarlo.

La empresa cree que su dispositivo será compatible con la sangre y el resto de tejido humano, y bombeará la sangre de forma fiable en respuesta a las necesidades fisiológicas del paciente.

Dado su tamaño, la elección de materiales estructurales y sus innovadoras funciones fisiológicas, el corazón artificial de Carmat (suponiendo que los ensayos clínicos necesarios tengan éxito), podría beneficiar la vida de miles de pacientes al año, sin riesgo de rechazo, y con una buena calidad de vida.

El desarrollo de este corazón artificial, ha sido una mezcla de altibajos, con el entusiasmo que genera esta tecnología, y la gran suma de dinero que recaudó de inversores privados; pero desafortunadamente, su progreso se ralentizó debido a que los pacientes que recibieron el corazón no sobrevivieron por mucho tiempo, el primero de los cuales falleció después de sólo 75 días.

Esto obligó a la Agencia Nacional de Seguridad y Medicina a prohibir a Carmat que llevara a cabo ensayos durante 6 meses, hasta que se pudieran ofrecer garantías para la seguridad del corazón.

Sin embargo, con el levantamiento de la prohibición en mayo de 2017, Carmat ha intentado recuperar rápidamente el tiempo perdido, siguiendo con la estrategia de crear un grupo de centros altamente especializados.

Esto debería permitirles mantener el ritmo de inscripción de pacientes, para poder lograr el objetivo de finalizar el estudio PIVOTAL a finales de este año.

Carmat no proporcionará actualizaciones individuales de los implantes de los pacientes, de acuerdo con las buenas prácticas clínicas. Sin embargo, si que se comunicará durante el estudio sobre la apertura de nuevos centros y la progresión general de la inscripción.

Lamentablemente, este corazón artificial no es una solución para todas las enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, este corazón no es capaz de reparar o reemplazar las células que mueren durante un ataque cardíaco, lo que puede provocar insuficiencia cardíaca.

La medicina regenerativa se ha presentado como una solución pero, hasta ahora, el progreso en este campo ha sido lento.

Con el tiempo, Carmat pretende dar solución a un importante problema de salud pública asociado con las enfermedades cardíacas, la principal causa de muerte en el mundo: la insuficiencia cardíaca crónica y aguda.

Siguiendo con el desarrollo de su corazón artificial total, Carmat pretende superar el conocido déficit de trasplantes de corazón para las decenas de miles de personas que sufren de insuficiencia cardíaca terminal irreversible, que afecta a 20 millones de pacientes en Europa y Estados Unidos.