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Aceptar el destino

Martes, 11 de noviembre de 2008 a las 9:46 am

“‑¡Renunciar a la verdadera vida! ‑exclamó en una especie de delirio‑. Aceptar el destino con resignación, aceptarlo tal como es y para siempre, ahogar todas las aspiraciones, abdicar definitivamente el derecho de obrar, de vivir, de amar…”

Quien habla es Rodion Romanovich Raskolnikov en Crimen y castigo, sin duda alguna una de las obras cumbre de la literatura universal, con la firma de Fiódor Dostoyevski, escritor ruso nacido tal día como hoy 11 de Noviembre, en el año 1821.

El pequeño icono rojo

Jueves, 23 de octubre de 2008 a las 11:17 pm

Me parece digna de mención una hermosa y triste historia que me encuentro en los comentarios de una interesante noticia meneada, contada por el usuario albper:

Hace ya casi una década, cuando surgió el MSN, solía participar en un chat del IRC-Hispano.
Siempre entrábamos los mismos y ya nos conocíamos. Un día, uno de los participantes dejo de entrar. Yo no le di importancia, era normal que algunos dejaran de participar durante una temporada o no volvieran. Ademas no tenía un especial contacto con esta persona.

Un mes mas tarde, otra amiga del chat que sí tenía una estrecha relación con él, me contó lo sucedido. Esta participante, sufría un cáncer de huesos que le obligaba a permanecer en la cama con fuertes dolores y le habían diagnosticado unos pocos meses de vida. Encontró en el chat una forma de evadirse de su cruda realidad, en el chat era una persona muy alegre y optimista, nadie sospechábamos dura situación. Solo se la confeso a mi amiga, Windows XP
que era la única que lo sabía.
Por eso, cuando vió que no se conectaba y no respondía a los emails ni las llamadas, se temió lo peor. Investigó y descubrió que había muerto.

Fue al a su entierro y allí se sintió completamente fuera de lugar. ¿Que hacia ella delante de un cadáver de alguien a quien no había visto nunca en vida, junto a otro gente que no conocía de nada, que rememoraban unas historias y recuerdos que ella no conocía? Si hasta el nombre que aparecía en la lápida, no le decía nada.

Regresó a casa y conectó el ordenador. En el MSN vió el icono de su amigo en rojo. Sin saber por que motivo pulsó sobre él. Saltó el mensaje “xxxx esta ausente, ¿Desea dejarle un mensaje?”.
Claro que quería dejarle un mensaje, tenia que despedirse de él.

Y le escribió un largo y emotivo mensaje de despedida, que sabría que nunca leería. Puede parecer absurdo enviar un email que nunca se leerá. ¿Pero no es precisamente eso lo que se hace en los cementerios? ¿No es ese comportamiento completamente irracional lo que nos convierte en seres racionales?

El MSN se convirtió en un pequeño cementerio, y el pequeño icono rojo en una lapida donde recordar a un ser querido y enviarle mensajes.

Mas tarde, Hotmail decidió que para libertar espacio, borraría todas las cuentas inactivas. Fue cuando mi amiga me contó la historia aterrada ante el temor de que borraran su cuenta y que sus mensajes sin leer se perdieran como lagrimas en la lluvia. (Si, en el chat eramos fans de Blade Runner). Tenía que conseguir mantener esta cuenta activa como fuera.

Pero Hotmail no había contemplado esa situación. Para cualquier acción se requería la clave. Por lo que al final tubo que profanar su tumba, es decir: hackear su cuenta, obtener su clave para poder mantenerla activa desde dentro.

Creative Commons License Fotografía de diebmx

De novelas

Miércoles, 23 de abril de 2008 a las 12:32 am

He vuelto a escribir.

Novelas a porrilloSiempre he querido escribir una novela, es una de mis cuentas pendientes, y de hecho lo intenté en un par de ocasiones. En ambas abandoné la tarea, no sé si por falta de una buena historia que contar más allá del relato corto o por que una vez releído el texto me parecía una mierda. En una de las intentonas al tratarse de una novela con una base histórica, ceñirme a los hechos llevó la trama a un callejón sin salida.

Pues resulta que el otro día me puse a escribir en un archivo de texto y conseguí superar la maldición del primer capítulo. El caso es que en esta ocasión no me falta inspiración, porque decidí escribir sobre una temática más explotada que en anteriores ocasiones y en un lenguaje algo más accesible, aunque me conozco y sé que la liaré más adelante complicándome innecesariamente. Así de mano, me temo que será mucho más largo de lo que podía prever. Espero que no acabe convirtiéndose en una pentalogía. Ya os iré contando. Probablemente termine también en la papelera.

¿Porqué os cuento eso? Pues no se. Porque me apetece. Para que sepáis de mi, que no escribo mucho en El replicante con carácter intimista y hay que ponerle remedio.


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